Cada vez vemos más empresas que incorporan la sostenibilidad en sus estrategias y comunican sus avances ambientales. Pero si quieres hablar de sostenibilidad, no basta con decir que una acción, producto o servicio es sostenible. También necesitas demostrarlo.
Si presentas tus productos, servicios o actividades como más sostenibles de lo que realmente son, puedes estar cayendo en una práctica conocida como greenwashing.
¿Qué es el greenwashing?
El greenwashing, también conocido como lavado de imagen verde, ocurre cuando comunicas una imagen ambientalmente responsable que no está suficientemente respaldada por lo que realmente estás haciendo.
Esto puede pasar si exageras tus beneficios ambientales, utilizas afirmaciones poco claras o comunicas resultados sin contar con información que permita comprobarlos.
Por ejemplo, si dices que un producto es “100% ecológico”, pero no explicas qué características respaldan esa afirmación, puedes generar una percepción equivocada sobre su verdadero impacto ambiental.
¿Cómo identificar el greenwashing?
No siempre es fácil reconocerlo, pero existen algunas señales en las que puedes fijarte:
Afirmaciones sin respaldo: comunicas reducciones de emisiones o beneficios ambientales sin entregar datos que permitan demostrarlos.
Mensajes ambiguos: utilizas expresiones como “amigable con el planeta” o “totalmente sostenible”, pero no explicas concretamente qué significan.
Beneficios exagerados: destacas una acción ambiental puntual como si representara una mejora en toda tu organización.
Información incompleta: comunicas resultados positivos, pero dejas fuera información relevante que podría cambiar la forma de interpretarlos.
Esto no significa que no puedas destacar tus avances ambientales. La clave está en comunicar claramente qué hiciste, cuál fue su alcance y qué resultados obtuviste.
Un ejemplo de greenwashing: ¿compensar es lo mismo que reducir?
Imagina que anuncias una disminución considerable de tu huella ambiental gracias a la compensación de las emisiones asociadas a los viajes de tus trabajadores.
Compensar esas emisiones puede ser parte de tu estrategia ambiental, pero no significa necesariamente que hayas reducido las emisiones generadas directamente por tus actividades.
Si presentas esa compensación como una reducción general de tu huella de carbono, sin explicar claramente qué compensaste y cuál fue su alcance, puedes generar una interpretación equivocada.
Por eso es importante diferenciar entre las acciones que realizas y los resultados que realmente puedes acreditar.
¿Cómo puede una empresa evitar el greenwashing?
Si quieres comunicar tus avances ambientales de manera responsable, hay tres principios que deberías considerar:
Relevancia y coherencia: comunica beneficios que estén directamente relacionados con las acciones que realizaste, sin exagerar sus resultados.
Claridad: utiliza mensajes simples y específicos, explicando qué estás comunicando y cuáles son los límites de cada afirmación.
Transparencia y confiabilidad: respalda lo que dices con datos, metodologías y fuentes que permitan comprobar la información.
Por ejemplo, si comunicas que redujiste tus emisiones en un 20%, también deberías explicar respecto de qué año calculaste esa disminución, qué actividades consideraste y cómo obtuviste ese resultado.
Además, contar con indicadores medibles y verificables te permite hacer seguimiento de tus avances y entregar mayor confianza a tus clientes y otros grupos de interés.
¿Cómo puede ayudar Imelsa Energía?
Evitar el greenwashing también implica pasar de lo que dices a acciones concretas que puedas medir y respaldar.
En Imelsa Energía te acompañamos en este proceso con soluciones de eficiencia energética y servicios ambientales que te pueden ayudar en auditorías ambientales para revisar el cumplimiento de tus compromisos. Además, puedes acceder a monitoreo de tus consumos a través de IE360° y certificados de origen renovable como el certificado I-REC (International Renewable Energy Certificate).
Estas herramientas te permiten identificar oportunidades de mejora, hacer seguimiento de tus indicadores energéticos y contar con información que respalde lo que comunicas sobre tu consumo y el origen de la energía que utilizas.
Porque avanzar hacia una operación más sostenible no se trata solo de comunicar compromisos. También necesitas tomar medidas concretas, medir sus resultados y contar con información que te permita demostrarlos.

