La electromovilidad te puede ayudar a reducir costos operativos y emisiones, pero no todas las empresas obtienen los mismos resultados.
Antes de electrificar tu flota es importante saber el por qué quieres realizar el cambio y qué resultados puedes obtener. No se trata simplemente de reemplazar tus vehículos por unos eléctricos, sino de evaluar distintos factores para determinar si la transición realmente va a ser rentable.
Cuando se habla de electrificación de flotas, generalmente te hablan de los beneficios como menores costos asociados al combustible, la reducción de emisiones y una operación más sostenible, pero para llegar a esos resultados existen varios pasos previos y una planificación que muchas veces se pasa por alto.
¿Qué cambiar antes de electrificar tu flota?
Al realizar el cambio de vehículos de combustión por eléctricos, también puede cambiar la forma en la que organizas tu operación en el día a día.
El análisis previo comienza por entender cómo funciona actualmente tu flota: cuántas son las distancias recorridas, qué rutas realizan, cuánto tiempo permanecen detenidos y en qué momentos podrían estar disponibles para cargar.
En la práctica, este cambio es:
- Modificar o reorganizar las rutas de los vehículos.
- Planificar pausas para realizar las cargas.
- Adaptar los horarios de tu operación a los tiempos de carga.
- Capacitar a tus conductores y equipos encargados de la operación.
Por otro lado, no necesariamente tienes que electrificar toda la flota al mismo tiempo. El análisis puede empezar de a poco y viendo qué vehículos o rutas son mejores para comenzar el cambio.
¿Tu instalación eléctrica está preparada?
Una vez que entiendes las necesidades de tu flota, el siguiente paso es saber si tu instalación eléctrica está preparada para soportar la nueva demanda asociada a la carga de los vehículos.
La electrificación puede aumentar tanto el consumo de energía como la potencia demandada por tu instalación. Esto es muy importante cuando varios vehículos necesitan cargarse al mismo tiempo.
Por eso, una parte fundamental de la evaluación consiste en conocer en qué condiciones se encuentra tu instalación:
La potencia disponible: te permite conocer cuánto margen tiene actualmente tu instalación para incorporar nuevas cargas sin afectar el funcionamiento de otros equipos.
La capacidad del empalme: dependiendo de la cantidad de vehículos y de la potencia de los cargadores, la evaluación permite determinar si el empalme actual es suficiente para soportar la nueva demanda.
Los transformadores y equipos eléctricos: si tu instalación cuenta con transformadores propios, el análisis debe considerar si tienen la capacidad necesaria para soportar las nuevas cargas junto con el resto de la operación.
La demanda máxima: conectar varios vehículos simultáneamente puede generar nuevos peaks de demanda que forman parte del dimensionamiento energético del proyecto.
La necesidad de aumentar potencia: si la capacidad actual no es suficiente, puede ser necesario realizar modificaciones o solicitar un aumento de capacidad. Sin embargo, dependiendo del proyecto, también se pueden evaluar sistemas de gestión de carga para administrar mejor la potencia disponible.
Además, la evaluación también contempla el diseño eléctrico, protecciones, canalizaciones, tableros y otros elementos necesarios para que la infraestructura de carga opere de forma segura y conforme a la normativa del país.
Analizar estos puntos antes de instalar los cargadores te permite anticiparte a las modificaciones que puede necesitar tu instalación y evitar que estos requerimientos aparezcan cuando el proyecto ya esté en marcha.
La infraestructura de carga puede definir el éxito del proyecto
Muchas veces se pasa por alto que no es solo cambiar los vehículos también hay que preparar la infraestructura de carga que puede ser igual o incluso más importante.
Instalar cargadores implica evaluar aspectos como:
- La cantidad de vehículos que necesitarán cargarse.
- La cantidad y ubicación de los puntos de carga.
- La potencia y tipo de cargador que necesita cada operación.
- La compatibilidad entre vehículos y sistemas de carga.
- Los horarios disponibles para realizar las cargas.
- Los tiempos que cada vehículo puede permanecer detenido.
Todos estos factores influyen directamente en el rendimiento de la infraestructura de carga, porque una solución mal dimensionada puede generar tiempos muertos, dificultades en la operación o costos inesperados.
Por eso, una parte clave de la planificación consiste en estimar cuánta energía demandará la flota y cuáles serán los costos asociados al cambio.
¿Cuánta potencia necesita cada vehículo para cargar?
La potencia necesaria para cargar una flota puede variar según el tipo de vehículo, la capacidad de su batería, la potencia máxima que puede recibir y el tiempo que tenga disponible para cargar.
Por lo mismo, no existe una potencia estándar única para un auto, una van, un bus o un camión eléctrico. Sin embargo, algunos modelos disponibles en el mercado permiten ver las diferencias que pueden existir entre distintos tipos de vehículos.
¿Pero cuánto cuesta realmente electrificar una flota?
Al ya hacer un análisis previo de todos estos requerimientos llega el momento de saber cuánto te va a costar realmente electrificar tu flota.
Un error frecuente es comparar únicamente el precio de compra de un vehículo eléctrico con uno de combustión, cuando en realidad existen múltiples costos y variables que forman parte de la evaluación económica del proyecto.
La inversión inicial: los vehículos eléctricos pueden tener un costo de compra mayor y además debes considerar la instalación de cargadores y las posibles adecuaciones que necesite tu empresa.
El costo de la energía: esta comparación permite estimar cuánto gastas actualmente en combustible y cuánto podría costar la carga de los vehículos eléctricos.
Los costos de mantenimiento: los vehículos eléctricos tienen una mecánica diferente y pueden reducir algunos gastos asociados al mantenimiento tradicional de un vehículo a combustión.
El costo por kilómetro recorrido: este indicador te permite comparar cuánto te cuesta realmente mover cada vehículo y saber qué alternativa es más conveniente para tu operación.
El tiempo de recuperación de la inversión: aunque inicialmente el desembolso pueda ser mayor, los ahorros generados durante la operación pueden ayudar a recuperar esa diferencia con el tiempo.
Por eso, más que preguntarte cuánto cuesta comprar un vehículo, la pregunta correcta es cuánto te costará tenerlo a lo largo del tiempo y qué beneficios obtienes al hacer el cambio. Ese análisis de costo total de propiedad (TCO) es el que realmente te dice si la electrificación genera un beneficio económico para tu empresa.
La electrificación puede ir acompañada de otras soluciones energéticas
El cambio a vehículos eléctricos también significa agregar una nueva demanda de energía a tu instalación. Por eso, además de definir cómo y cuándo cargarás tu flota, puedes evaluar otras soluciones que ayuden a gestionar mejor ese consumo y optimizar el uso de la energía dentro de tu empresa.
Dependiendo de las características de tu instalación, es posible incorporar soluciones que permitan reducir la dependencia de la energía proveniente de la red eléctrica.
Generación solar: instalar paneles solares puede permitir generar parte de la energía que consume tu instalación y disminuir la cantidad de electricidad que necesitas obtener desde la red durante determinados horarios. Su aporte a la carga de los vehículos dependerá principalmente de cuánto coincidan los horarios de generación solar con los momentos en que la flota necesita cargar.
Sistemas de almacenamiento: las baterías permiten almacenar energía para utilizarla posteriormente. Por ejemplo, pueden almacenar excedentes de generación solar o disponer de energía en otros momentos del día, entregando mayor flexibilidad para gestionar la demanda de la instalación y la carga de los vehículos.
Para poder implementar estas opciones dentro de tus instalaciones es importante que te asesores correctamente porque este tipo de proyectos necesitan ser estudiados y tener una evaluación previa antes de realizarlos.
Imelsa Energía te ayuda en todos tus procesos
Electrificar tu flota no es un proceso fácil, necesita de una buena planificación, con un análisis en diferentes áreas y un asesoramiento experto para que este cambio no perjudique a tu empresa.
En Imelsa Energía realizamos un análisis sin costo para evaluar el recambio de tu flota de combustibles fósiles a vehículos eléctricos. Este estudio considera tu operación actual y permite comparar distintos escenarios.
El análisis incluye:
- Revisión de la flota y de los costos actuales de operación.
- Evaluación del Costo Total de Propiedad (TCO).
- Comparación entre la operación actual y un escenario con flota eléctrica.
- Sugerencia de vehículos eléctricos de recambio según las características de tu operación.
- Evaluación y recomendación de cargadores de acuerdo con las necesidades de la flota.
Si decides avanzar con el proyecto, también podemos encargarnos de la instalación de cargadores eléctricos en tus dependencias, ya sea para vehículos de tu propia flota, colaboradores, clientes o proveedores.
De esta manera, puedes evaluar la electromovilidad con información técnica y económica antes de realizar la inversión y contar con acompañamiento desde el análisis inicial hasta la implementación de la infraestructura necesaria para poner tu flota eléctrica en operación.
Te invitamos a ser parte del cambio e informarte sobre las posibilidades de acceder a energía limpia escribiéndonos a contacto@ie.cl.

