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¿Qué pasaría si todas las empresas gestionaran su energía como gestionan sus finanzas?

Las finanzas en la mayoría de las empresas son un tema clave. Se revisan números, se controlan los gatos, se hacen proyecciones y se toman decisiones pensando en evitar cualquier riesgo que pueda afectar a la estabilidad económica. Pero cuando se trata de energía se le suele tomar un peso menor, porque la consumen, la pagan y se olvidan hasta el próximo mes.

Si las empresas administraran su energía de la misma manera en que manejan sus finanzas, la relación entre ambas sería muy distinta, porque así como nadie toma decisiones financieras importantes sin tener información, la energía dejaría de ser solo un gasto para pasar a ser una parte importante de la empresa, siendo observada y evaluada con mayor atención.

Pensar en la energía de la misma forma que en las finanzas permitiría anticiparse a distintos problemas que puedan surgir. Así como se evalúan posibles cambios en los precios o en el mercado, entender el consumo energético también permitiría prepararse frente a cambios de precio, cambios normativos o situaciones que no se preveían. Teniendo eso en cuenta, las decisiones no se tomarían solamente cuando exista un problema, sino de forma más preventiva.

Este tipo de manejo requiere un cambio de mentalidad por parte de la empresa, porque así como el área financiera suele tener información ordenada, disponible y actualizada para distintas tomas de decisiones, la energía muchas veces queda en segundo plano, tratada como un tema que se soluciona solo con un día al mes. Integrar este sector como un tema importante de la empresa puede influir tanto en la eficiencia, la continuidad operativa y el desempeño en general de la empresa.

Mirar la energía desde ese contexto permite darse cuenta de que hay temas que se dan por sentado, muchas veces se asume que el consumo de energía no se puede cambiar, pero en realidad una mejor comprensión de cómo se usa la energía puede abrir oportunidades para mejorar procesos de la organización interna de una empresa. Además, conocer el consumo permite evitar desperdicios y tomar decisiones más alineadas con los objetivos de la empresa, porque no se trata solamente de ahorrar, sino de usar la energía con mayor responsabilidad.