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Mes de la energía: ¿qué significa realmente emitir CO₂?

Normalmente las empresas cuando miden y revisan su huella de carbono miran el CO₂ equivalente (CO₂e), pero no saben qué significa esa cifra realmente. 

Esto genera un problema porque solo se quedan en el número y no saben lo que hay detrás de 100, 1.000 o 10.000 toneladas de CO₂e. 

La huella de carbono permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a una organización, actividad, producto o servicio. Estas emisiones pueden provenir del consumo de electricidad, del uso de combustibles, del transporte, de procesos productivos, de residuos o incluso de fugas de gases refrigerantes, entre otras fuentes.  

Pero para poder comparar distintos gases de efecto invernadero bajo una misma unidad, se utiliza el CO₂e. Esta unidad permite expresar gases como el dióxido de carbono, el metano o el óxido nitroso en una referencia común, considerando su potencial de calentamiento global.  

En simple: el CO₂e permite transformar distintas emisiones en una sola unidad comparable. 

 

¿Qué significa realmente emitir CO₂e? 

La manera más fácil de saber a qué equivale estas emisiones, es transformarlo a un valor que represente algo en tu día a día. Para esto se puede utilizar la Calculadora de equivalencias de gases de efecto invernadero de la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos), una referencia internacional que permite transformar emisiones o consumos energéticos en ejemplos más fáciles de entender, como emisiones anuales de vehículos, hogares o centrales eléctricas. 

Estas equivalencias no reemplazan una cuantificación formal de huella de carbono, pero sí ayudan a comunicar y a entender de forma más clara la magnitud de las emisiones.   

Por ejemplo: 

  • 100 toneladas de COe equivalen aproximadamente a las emisiones anuales de 23 vehículos de pasajeros a gasolina, o a la combustión de cerca de 11.252 galones de gasolina. 
  • 1.000 toneladas de COe equivalen aproximadamente a las emisiones anuales de 233 vehículos de pasajeros a gasolina, o a la combustión de cerca de 112.524 galones de gasolina. 
  • 10.000 toneladas de COe equivalen aproximadamente a las emisiones anuales de 2.331 vehículos de pasajeros a gasolina, o a la combustión de cerca de 1.125.239 galones de gasolina. 

 

Al saber a qué equivalen las toneladas de CO₂e, es posible dimensionar de mejor forma la huella que una empresa genera. Sin embargo, para gestionar una huella de carbono no basta con conocer su equivalencia: también es necesario entender de dónde vienen esas emisiones.   

¿Cuánta energía hay detrás de esa huella? 

En el caso de muchas empresas, una de las fuentes relevantes de emisiones está asociada al consumo eléctrico. La relación entre energía y emisiones depende de cómo se genera la electricidad que se consume, es decir, de la composición de la matriz eléctrica y de las fuentes que participan en el sistema.   

En Chile, Huella Chile, programa del Ministerio del Medio Ambiente, publica factores de emisión que permiten estimar las emisiones asociadas al consumo eléctrico. Estos factores consideran la generación del SEN (Sistema Eléctrico Nacional) y permiten transformar el consumo de electricidad, expresado en kWh, a emisiones de CO₂e.   

A modo referencial, utilizando el factor de emisión del Sistema Eléctrico Nacional 2024, el consumo eléctrico se puede traducir de la siguiente manera:    

  • Si tu empresa consume 500.000 kWh esto equivale a cerca de 121,1 toneladas de CO₂e. 
  • Si tu empresa consume 1.000.000 kWh esto equivale a cerca de 242,1 toneladas de CO₂e. 
  • Si tu empresa consume 5.000.000 kWh esto equivale a cerca de 1.210,5 toneladas de CO₂e. 
  • Si tu empresa consume 10.000.000 kWh esto equivale a cerca de 2.421 toneladas de CO₂e. 

Estos valores son referenciales y dependen del factor de emisión utilizado, el año de reporte y los criterios metodológicos aplicables. Por eso, para una medición formal de huella de carbono, es importante contar con datos trazables, factores de emisión actualizados y una metodología consistente.   

La huella de carbono que una empresa genera con su consumo energético no solo refleja lo que contamina, también es la forma en que el mundo la percibe. Esta cifra es como te muestras a tus clientes, inversionistas y al mercado en general. Dependiendo de cómo sea tu huella de carbono, puede abrirte oportunidades o limitar tu desarrollo. 

Tu huella de carbono también es un costo (aunque no lo estés viendo) 

La huella de carbono suele asociarse a sostenibilidad, pero hoy también es un indicador de eficiencia. 

En Chile existe el Precio Social del Carbono, que es un indicador que representa cuánto le cuesta a la sociedad emitir una tonelada de CO₂. Este valor es definido por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, con el apoyo técnico de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), y en su última actualización en 2025 lo fijó en 71,1 USD por tonelada de carbono. 

El precio social del carbono no se basa solo en los daños del CO₂, sino en cuánto cuesta reducir esas emisiones para cumplir las metas climáticas del país. Para las empresas esto no es un impuesto directo, pero si impacta en la rentabilidad de los proyectos. Si un proyecto emite CO₂ es más costoso, pero si un proyecto reduce CO₂ se le agregan beneficios. 

En términos simples, el Precio Social del Carbono ayuda a incorporar el impacto climático dentro del análisis de proyectos, especialmente cuando se evalúan medidas de mitigación, eficiencia energética o reducción de emisiones   

Cada tonelada de CO₂e representa una señal. Puede estar asociada a energía consumida, combustibles utilizados, transporte, residuos, procesos industriales u otras fuentes de emisión. Entender su origen permite pasar desde una cifra general a un plan de acción concreto.  

Además, en un contexto donde cada vez más clientes, inversionistas y reguladores exigen transparencia ambiental, conocer y gestionar la huella de carbono puede transformarse en una ventaja competitiva. Lo que hoy parece solo un dato ambiental, mañana puede influir en costos, licitaciones, financiamiento y decisiones de negocio. 

Medir la huella de carbono ya no es solo una cuestión de sostenibilidad, es una herramienta para entender mejor cómo consume recursos una empresa, cómo opera y dónde existen oportunidades para avanzar hacia una gestión más eficiente y baja en emisiones.